Foto de archivo de gente que mueve muebles

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Cómo crear el trabajo de sus sueños

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Realmente, los pequeños detalles en una oficina pueden marcar la diferencia. Bruce Daisley de Twitter cree que podría ser tan sencillo como invertir en unas cuantas sillas cómodas (o reírnos más con nuestros compañeros). Información de Loulla-Mae Eleftheriou-Smith

 

Lejos quedan los tiempos en que el trabajo de los sueños se definía únicamente por el sueldo. Hoy en día, los trabajadores más competentes requieren algo más que un horario fijo de nueve a seis, con el énfasis en la satisfacción en el trabajo en lugar de en un buen sueldo. De hecho, en el reciente estudio global de IWG sobre el lugar de trabajo hecho por 18 000 profesionales, el 80 % de los encuestados afirmaron que ofrecer la posibilidad a los empleados de trabajar desde cualquier lugar les ayudaba a contratar y retener a la gente con más talento.

Por supuesto, el trabajo siempre será trabajo: es por eso por lo que nos pagan. Sin embargo, ¿cómo podemos convertirlo en algo que nos encante? Bruce Daisley, vicepresidente europeo de Twitter y autor del podcast de éxito empresarial "Eat Sleep Work Repeat" tiene la solución. Mientras investigaba para su último libro, "The Joy of Work", descubrió unas cuantas formas sencillas que pueden ayudar a prácticamente todo el mundo a disfrutar de lo que hacen.

1. Cambie la cafetera de sitio

Los estudios demuestran que las interacciones positivas y frecuentes con nuestros compañeros de trabajo son la clave para mejorar la satisfacción laboral. "Así que debemos buscar maneras de aumentar la frecuencia de estas", afirma Daisley. "La posición del punto focal de un equipo, como una cafetera o un sofá, puede tener una gran influencia en cómo las personas trabajan, así que cambiarlos de sitio puede tener un impacto positivo en la dinámica del equipo".

Si la cafetera pesa demasiado para moverla, se puede aplicar este criterio a otras partes de la oficina. El ejemplo favorito de Daisley es una empresa que introdujo los "jueves de aperitivo". Una vez por semana, el recepcionista preparaba una selección de aperitivos en una mesa común y toda la gente de la oficina se reunía alrededor de esta y charlaban durante unos 15 minutos.

Luego volvían a sus puestos, pero ya habían creado conexiones entre ellos. "Al socializar con alguien en la oficina, uno se siente más cómodo si tiene que hablar con esa persona por motivos de trabajo la semana siguiente", comenta Daisley.

"Puede que parezca un poco tonto sugerir una reunión de aperitivo o mover la tetera, pero el objetivo de las oficinas es conseguir que la gente hable y produzca más que la suma de las partes, y estas pequeñas acciones tienen un impacto considerable".

2. Adopte los hábitos de un monje por la mañana

Los empleados felices son más productivos, pero los empleados productivos también son más felices. Sin embargo, ser productivo y terminar las tareas no es siempre algo fácil en una oficina. "Y es por eso que debe adoptar los hábitos de un monje", afirma Daisley.

El objetivo de una mañana a lo monje es planificar 90 minutos sin interrupciones al inicio del día una o dos veces por semana para centrarse en el trabajo: sin llamadas telefónicas, reuniones, correos electrónicos y, a ser posible, sin gente.

Tanto Greg McKeown, asesor empresarial de liderazgo y autor de "Essentialism", como Cal Newport, profesor de ciencias computacionales en la Universidad de Georgetown y autor de "Deep Work", han obtenido los beneficios de esta técnica para terminar y entregar trabajo de calidad.

Boceto de estilo renacentista de monjes estudiando escritura

"Según Newport, vivimos en una época en la que hay muchas interrupciones, así que no es de extrañar que tardemos cuatro horas en terminar un documento, porque no podemos trabajar dos minutos seguidos sin interrupciones", afirma Daisley. "Para poder disfrutar de nuestro trabajo, necesitamos llegar a un punto en que realicemos tareas durante periodos de concentración más prolongados".

Daisley tiene en cuenta que no todo el mundo ni todos los jefes lo permiten, pero dice que vale la pena intentar encontrar la forma de concentrarse durante 90 minutos sin interrupciones.

3. Hacer pausas con frecuencia

A veces puede ser difícil encontrar una razón para hacer una pausa cuando tenemos mucho trabajo pero, a la larga, estos periodos de desconexión nos ayudarán a ser más productivos, estar más sanos y más satisfechos.

En un estudio en el que se analizaron estudiantes durante un examen, los investigadores descubrieron que los que hicieron una pausa consiguieron resultados un 10 % mejores que los que no hicieron ninguna pausa. En la investigación, publicada en Proceedings of National Academy of Sciences, se descubrió que el tiempo óptimo de descanso es de 20 a 30 minutos, y que tiene efectos en la precisión, creatividad y memoria.

Daisley sugiere que experimentemos con las pausas, ya sea tomando un té, yendo a una cafetería o a por la tetera en otra planta de la oficina. Echarse una siesta corta o meditar también son opciones plausibles. Si bien puede parecer contradictorio, también sugiere "tomarse un descanso en el momento en que uno se sienta menos capaz de alejarse". Además, añade que "hay gente que dice que las pausas son más útiles en momentos de estrés y agotamiento".

4. Ríase

Una señal clara de un lugar de trabajo con empleados satisfechos son las risas. Los momentos de alegría pueden aliviar la tensión o ayudar a lidiar con situaciones estresantes en una oficina, pero también tienen efectos importantes en la moral de los empleados.

Daisley recuerda muy bien un momento en que su jefe le vio riéndose con un compañero de trabajo mientras la empresa pasaba por un mal momento. El jefe se acercó a él y le dijo: "No es un buen momento para reírse".

Sin embargo, Daisley cree en el poder de la "alegría de vivir" en el trabajo, y cita los descubrimientos sobre vínculos efectivos de Robin Dunbar, psicólogo y antropólogo evolutivo. "Cuando los animales se acicalan unos a otros forman vínculos afectivos y experimentan elevados niveles de endorfinas", afirma Daisley. "Ahora, aunque no nos acicalemos unos a otros en el trabajo, la risa puede tener la misma función. Nos hace crear vínculos con los demás, libera endorfinas y va de maravilla para activar la creatividad".

Sugiere que tengamos momentos de buen humor y animación en las reuniones (siendo las reuniones sociales el escenario más obvio), pero nos recuerda que también hay espacio para la risa en las reuniones más grandes, donde alguien da un discurso de despedida o se celebra un hito. Según Daisley, también vale la pena aplaudir a la gente graciosa de un equipo, y recuerda que la risa acompañada no es algo que deba reservarse únicamente para la oficina. Al fin y al cabo, es la mejor medicina.

5. Cuando se equivoque, admítalo

Incluso el trabajo perfecto no siempre sale perfecto. Según Daisley, el secreto está en cómo se gestionan los momentos difíciles.

"A nadie le gusta cometer errores, y aún menos admitirlo cuando eso ocurre", explica. "Y, en entornos en los que las fechas de entrega son sumamente importantes, equivocarse puede verse como una pérdida de tiempo en lugar de una posible experiencia de aprendizaje. Sin embargo, cometer errores es muy humano y admitirlo puede generar confianza en el equipo".

Daisley hace referencia a la investigación de la profesora de la Harvard Business School Amy Edmondson sobre lo que ella llama "seguridad psicológica". Analizó los equipos médicos con el mayor rendimiento, esperando que cometieran menos errores que los equipos con menor rendimiento, pero descubrió que el resultado era completamente opuesto. O, en todo caso, registraron más errores, ya que los equipos disponían de un entorno abierto que les permitía hablar sobre los errores.

"Los mejores equipos tenían una actitud general de confianza y colaboración, donde los miembros no se avergonzaban de admitir errores", explica Daisley. "Edmondson afirmó que la voluntad de admitir un error es una parte importante de la creación de un entorno de confianza".

6. Pida un espacio de relajación

Ya que pasamos la mayor parte del día en nuestro lugar de trabajo, poder ofrecer una oficina atractiva con servicios prácticos para ayudar a los empleados a lo largo de su jornada (como un espacio de relajación) puede ser un punto a favor para el personal, así como mejorar significativamente la retención de empleados. Estos espacios pueden ser lugares para relajarse, coger energía, echarse una siesta o incluso meditar.

Una encuesta de Dale Office Interiors descubrió que más de una tercera parte de los mileniales afirmó que disponer de una zona de relajación sería el aspecto de diseño más importante para ellos en una oficina, más que tener acceso a instalaciones deportivas o de ocio.

Daisley ha visto que cada vez más oficinas intentan crear una "economía mixta" de zonas tranquilas, espacios de escritorio y áreas sociales, algunas incluso con una zona de contemplación, que puede ser especialmente útil en entornos de trabajo estresantes.

Incluso encontró una comisaría de policía en el Reino Unido que había puesto en marcha una zona de contemplación. "No se creó porque los jefes vieran que era necesaria, sino porque varios policías pidieron una sala en la que pudieran desconectar".


Loulla-Mae Eleftheriou-Smith es una periodista radicada en el Reino Unido que escribe para The Independent o The Huffington Post, entre otras publicaciones

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